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Mi querida amiga Irene estuvo esta Semana Santa en una casa rural en un pueblo cerca de Peñafiel (Valladolid). Atención a su frase a la vuelta:
"He estado en una casa rural que era súper-rural"

¿Sería parecida a ésta?

Pues sí. Me ha pasado lo que a tantos artistas. Estoy, como dicen ellos, en una "etapa de sequía creativa". ¿Será porque últimamente no me pasa nada interesante? Podría inventarme algo, pero teniendo en cuenta que soy más previsible que un capítulo de Oliver y Benji pues como que no. Por favor, ¡necesito ideas! O mejor esto: ¡quiero una vida interesante! Aunque estoy seguro de que lo superaré (eso si sobrevivo al autobús, que el de anteayer iba tan flipado que tardó tanto el de los pueblos como el que va directo, increíble). Hale, hasta más ver.

Esta mañana, después de ver el teletexto, me puse a hacer zapping. Pues bien, en el Canal 4 (sí, de vez en cuando hago zapping por esos canales locales que nadie sabe por qué están ahí, pero ahí están) descubrí a las nuevas Oliver y Benji: estaban poniendo una serie japonesa similar a la que acabo de nombrar, pero era ¡de chicas! Y además no era fútbol, sino voley. Lo poco que vi (ya no tengo edad para esas cosas... por cierto, ¿os he dicho que me han regalado un peluche de Odie gigante y que me encanta?) pues era un partido eterno (como los de Campeones), así que no tardé en apagar la TV. Pero supongo que este cambio será porque a estos fulanos ya los teníamos muy vistos; además seguro que esto de ver a niñas con poca ropa y dando botes seguro que tiene sus adeptos entre los niños japonesitos, ¿no?

Eso me pasa por hablar. Si el otro día pedía una vida interesante, pues toma, tres tazas. Bien, esto es lo que me ocurrió: ayer decidí que ya era hora de apuntarme a la promoción esa de Movistar de hablar por 1 céntimo/minuto con otro Movistar. Bien, llamo, me apunto (al 4º intento, todo hay que decirlo) y ya está. En esto que me acuerdo de que ese número ya lo tenía en números frecuentes, así que llamo al 609 (el número de información de Movistar) para cambiarlo.
¡En buena hora se me ocurrió! Bueno, me lo coge una señorita teleoperadora (de cuyo nombre no quiero acordarme... ni me acuerdo), después de unas preguntas absurdas le cuento lo que quiero hacer, me dice que eso tiene un coste de 1€+impuestos y le digo que vale, que ya lo sé (iba a cambiar el número de mis padres por el de la Chef Geller, así que creo que no tardaría en amortizarlo... :D ). Me dice que vale, que va a acceder a la información y me pone la musiquita esta desquiciante de "I’m walking on sunshine, oooooh". Se acaba la música, ella vuelve: "Por favor, no se retire, estamos accediendo a la información". Y me vuelve a poner la musiquita. Este proceso, como 5 veces. Como la oía igual, separo el móvil de la oreja y veo que me llega un SMS de que ¡me he borrado de los números frecuentes! Lo que confirmó mi teoría: la tía la había cagado y lo estaba intentando arreglar. Yo que llamé a la 1 menos 10 pensando en ducharme tranquilamente a la 1... pues a la 1 y 25 me dice que (después de perder la lista que tenía y de recuperarla posteriormente) debido a un error suyo me ha borrado de la lista, y que al volver a activarla me han sableado 3€ que me serán devueltos en un plazo de... (pasan unos segundos) ... en el plazo más breve posible.
¿Entendéis ahora el título que he puesto? Si es que...
(Nota: aunque esto sea un ladrillazo, es la versión resumida. Tendríais que oír la versión extendida...)

Y encima se ríe la tía perra...
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